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Literatura epica Yi nuosu relatos del origen

Literatura épica Yi: las grandes epopeyas que narran el origen del mundo

Antes de que existieran los libros, existían los cantores. En las comunidades Yi de Yunnan y Sichuan, la historia del mundo no se leía: se cantaba. Los bimo ꀘꂾ, sacerdotes y guardianes del saber tradicional, recitaban en bodas, funerales, cosechas y ceremonias los grandes poemas que explicaban cómo había nacido el cielo, de dónde venían los seres humanos y qué sentido tenía vivir en comunidad. Esa tradición es la literatura épica Yi, y sigue viva hoy en las montañas de Liangshan y en los valles de Chuxiong.

La literatura épica Yi reconoce cuatro epopeyas mayores: ꅺꊈꄯꒉ Hne wo tep yy, ꍤꃅ Chap mu, ꂱꇝ Mip gip y ꀊꑮꉙꇐ A xyp hxop lu. A ellas se suman otras dos de enorme valor, ꆀꌠꄏꏣ Nip su do jip y ꀉꉈꑭꆀꃀ Ax hxi xy nip mop, que completan el mapa de la literatura épica Yi en la región. Todas nacieron de la misma necesidad: poner en palabras el asombro ante el mundo, explicar lo inexplicable y transmitir a las generaciones siguientes la memoria de quiénes son y de dónde vienen.

El libro de los orígenes: ꅺꊈꄯꒉ Hne wo tep yy (勒俄特依 Lè’é Tèyī)

Hay nombres que ya contienen una historia. ꅺꊈꄯꒉ Hne wo tep yy lleva en sí misma su definición: «Hne«, escuchado; «wo», obtenido; «tep yy», libro. Es decir, el libro de lo que se ha oído transmitir. La segunda fuente añade un matiz complementario: «tep yy» puede también significar «historia» o «leyenda», lo que convierte el título en algo así como el libro donde vive la memoria oral del pueblo. Un nombre perfecto para una epopeya que durante siglos no existió más que en la voz de quienes la cantaban.

Es la gran epopeya de los nuosu de Liangshan, extendida por las dos orillas del río Jinsha y por las montañas de la Gran y Pequeña Liangshan. A diferencia de otras epopeyas Yi que solo circularon oralmente, Hne wo tep yy cuenta además con múltiples manuscritos en escritura Yi, en versiones largas y breves que difieren en detalle pero mantienen un contenido básico coherente. Sus más de 4000 versos en métrica de cinco sílabas recorren la historia entera del mundo: la formación del cielo y la tierra, el nacimiento de los animales y las plantas, los mitos fundacionales y las genealogías de los grandes linajes Yi.

El poema no elude las tensiones de la historia: menciona amos y esclavos, dominación y opresión, reflejando la realidad de la sociedad esclavista que existió en Liangshan durante siglos. Sin embargo, su núcleo de creación, el relato del origen del cosmos y de la humanidad, sigue siendo esencialmente primitivo, anterior a esas estructuras sociales.

Uno de sus episodios más memorables cuenta que al principio del tiempo había seis soles y siete lunas que abrasaban todo lo viviente. Fue el héroe ꍜꇰꀉꇐ Zhyge Alu (Zhīgé Ālóng en chino), hijo de un dragón, quien los derribó con sus flechas. Después fue el gallo quien llamó al sol y la luna supervivientes a salir de nuevo y devolvió la luz al mundo. Otro episodio esencial narra la era de ꏃꇖꊇꄮ 石尔俄特 (Shí’ěr’étè), cuando los humanos conocían a su madre pero no a su padre. Fue él quien, siguiendo el consejo de una diosa, instauró el matrimonio y con él el conocimiento de la filiación paterna, cambiando para siempre la organización de la sociedad Yi.

La epopeya también relata el gran diluvio: la humanidad ofendió al cielo, las aguas lo anegaron todo y solo sobrevivió 居木武吾 (Jūmù Wǔwú), cuya unión con la hija del dios celestial dio origen a todos los pueblos actuales. Recoge además la historia de las migraciones de los clanes «兹敏» (Zīmǐn) y la rivalidad ancestral entre los clanes y Hòu, preservando así la memoria de los movimientos y conflictos que dieron forma al pueblo Yi. Compilada y traducida en 1960 para la Asociación de Investigación de Arte Popular de Sichuan.

El origen de todas las cosas: ꍤꃅ Chap mu (查姆 Chámǔ)

En la lengua Yi de Chuxiong, chap ꍤ es el nombre que se da a cada poema que explica el origen de algo: de dónde vino la lluvia, cómo nació el fuego, por qué los humanos son como son. Existen más de 120 «chap ꍤ» distintos, y Chap mu es su nombre colectivo. Significa, simplemente, el origen de todas las cosas.

La epopeya es patrimonio de los Yi del condado de Shuāngbǎi y de algunas zonas de la prefectura autónoma Hani-Yi de Honghe. Nació como tradición oral en tiempos inmemoriales y fue después transcrita por los bimo en escritura Yi antigua, circulando en paralelo en manuscritos y de viva voz. Su recopilación moderna comenzó en 1958, que tradujo más de 8 000 líneas de material original.

La versión publicada recoge once «cha ꍤ» y alrededor de 3500 versos en métrica de cinco sílabas, organizados en dos grandes partes. La primera aborda el origen del cielo, la tierra y la humanidad. La segunda, más tardía en su formación, narra el surgimiento de las técnicas y los saberes: el cultivo del cáñamo y el algodón, la sericultura, la metalurgia del oro, la plata, el cobre y el hierro, la escritura con pincel y papel, la medicina. Esos capítulos son, según los propios investigadores, acumulaciones de épocas posteriores que los cantores de cada generación fueron añadiendo al núcleo original; forman ya una unidad orgánica con la primera parte, pero pertenecen a otro tiempo.

Uno de los debates más fascinantes de Chamu es el del origen del mundo. Algunos «cha» lo atribuyen a Pángǔ, cuyo cuerpo se transforma en el cosmos: sus ojos se vuelven el sol y la luna, sus entrañas los ríos. Este motivo, de distribución muy amplia en la mitología del suroeste, aparece también en Mip gip con el cuerpo del tigre primordial y en la epopeya naxi Chóng Bān Tú con el del buey sagrado, lo que sugiere un sustrato mítico compartido entre varios pueblos de la región que no puede atribuirse simplemente a influencia Han. Otros «chap» atribuyen la creación al rey de los dioses Niè Yī Lì Zuǒ Yán, que convocó a todos los dioses para construir el mundo juntos, versión considerada más característica de la tradición Yi.

También es memorable la forma en que Chap mu narra la evolución humana en tres eras según los ojos de las personas. Los de un solo ojo, son la imagen de la etapa más primitiva. Los de ojos verticales corresponden a una era salvaje. Y los de ojos horizontales como los actuales, son quienes aprendieron a tejer, fundir metales, crear escritura y practicar la medicina: los que cruzaron el umbral de la civilización.

En las comunidades donde se transmite, recitar Chap mu no es un acto cultural, sino sagrado. En fiestas, bodas, funerales, siembras, cosechas, cacerías, crianza del ganado y construcciones de casas, se convoca al bimo para que lo cante, porque sin ese canto los rituales no tienen validez y las celebraciones pierden su solemnidad.

La enciclopedia de la raíz: ꂱꇝ Mip gip (梅葛 Méigě)

Los Yi de Yáo’ān y Dàyáo, en la prefectura de Chuxiong, llaman a Méigě el libro de raíces, la enciclopedia de la vida del pueblo. Quien la sabe cantar de principio a fin es, en esas comunidades, la persona más sabia. Y quien la sabe cantar de principio a fin, casi siempre, es un bimo.

Meige literatura yi

El nombre lo dice todo: «ꂱ» (mip) significa «cultura» o «clásico»; «ꇝ» (gip), «canto o recitación». Juntos forman algo así como «recitar y venerar los clásicos». El nombre designa también la melodía con la que se canta la epopeya entera, de modo que el poema y su música son inseparables: uno no existe sin la otra.

Meige nunca tuvo registro escrito. Durante siglos vivió solo en la voz de los cantores. Su recopilación comenzó en 1953 y alcanzó en 1957 más de 10 000 líneas de material. En 1958 se emprendió la recogida a gran escala y en 1959 el equipo de investigación de literatura popular de Chuxiong completó la edición, publicada por Yunnan People’s Press.

El poema tiene 5770 versos y cuatro grandes partes. La primera narra el origen del cielo, la tierra y la humanidad. La segunda despliega en seis capítulos el origen de las actividades humanas: la construcción de la casa, la caza y la ganadería, la agricultura, la fabricación de herramientas, la sal y la seda. La tercera recorre en siete capítulos el amor, el cortejo, la boda, la siembra, la música y la vida en familia. La cuarta, cierra el ciclo con dos capítulos sobre la muerte y el duelo. Estas dos últimas partes acumularon contenidos de épocas más recientes a medida que cada generación de cantores fue añadiendo su propia experiencia, pero eso no niega que el núcleo fundamental del poema sigue siendo de origen remoto.

Pero lo que hace a Meige inolvidable no es su estructura, sino sus imágenes. Al principio del mundo existía un tigre primordial cuyo cuerpo, al morir, se convirtió en el cosmos: sus huesos formaron las montañas, su carne la tierra, sus ojos el sol y la luna. El cielo roto fue reparado con agujas de pino. De una calabaza nacieron los Han, los Dai, los Yi, los Lisu y los Miao. La nieve se transformó en persona. Son imágenes que resuenan en la mitología de toda la región y que muestran los lazos profundos entre los pueblos del suroeste de China, pueblos que comparten un mismo asombro ante el mundo aunque lo expresen con palabras distintas.

La canción del pueblo Axi: ꀊꑮꉙꇐ A xyp hxop lu (阿细的先基 Āxì de Xiānjī)

Hay pueblos que guardan su historia en piedra y hay pueblos que la guardan en la voz. El subgrupo Āxì de los Yi, asentado en el condado de Mílè en la prefectura de Honghe, eligió la voz. Su epopeya, Āxì de Xiānjī, que puede traducirse como La canción del pueblo Axi, nunca tuvo escritura propia: durante siglos pasó de boca en boca, sin más soporte que la memoria y el canto. En la lengua Axi, «ꉙꇐ» (hxop lu) significa «canción popular» y da también nombre a su melodía característica. La versión definitiva fue publicada en 1959 por Yunnan People’s Press, con una segunda edición en 1978.

El poema tiene más de 5500 versos en métrica de cinco sílabas y se organiza en dos grandes partes, con prólogo y epílogo. La primera, En los tiempos más antiguos, narra el origen del cielo, la tierra, los seres y la humanidad. La segunda, Hombre y mujer se unen en familia, describe el amor, el matrimonio y la vida en común, así como las actitudes que deben guiar esas relaciones. Esta segunda parte incorpora contenidos de épocas más recientes, pero hay un matiz importante: los Axi mantuvieron sus formas de vida y relaciones sociales de tipo primitivo hasta la fundación de la nueva China, lo que hizo que esos añadidos tardíos no alteraran en lo esencial el carácter original del poema.

Lo que distingue a esta epopeya dentro de la literatura épica Yi son sus imágenes creadoras, de una delicadeza y una potencia poco frecuentes. El dios 阿嶸 (Ārónɡ) crea el cielo con mariposas azules. El dios 阿治 (Āzhì) moldea la tierra con mariposas amarillas. El dragón de plata y el dragón de oro forman a los primeros seres humanos con tierra. Después, un hermano y una hermana, únicos supervivientes de un diluvio, se unen y dan a luz una calabaza: al abrirla con un hacha, de ella salen los Han, los Axi y los Miao, origen simbólico de los distintos pueblos de la región. Todo ello expresado con un lenguaje a la vez conciso y profundamente evocador, cargado de la emoción de quien mira hacia un pasado remoto y reconoce en él la raíz de todo lo que es.

La voz del río Honghe: ꆀꌠꄏꏣ Nip su do jip (尼苏夺吉 Nísū Duójí)

Nísū Duójié es la epopeya de los Yi de los condados de Hónghé y Yuányáng, en la prefectura de Honghe, Yunnan. Con más de 6000 versos, fue transmitida oralmente durante generaciones y transcrita por los bimos en escritura Yi. Su recopilación sistemática comenzó en 1982, y en 1985 publicaron la edición bilingüe Yi-chino en Yunnan Nationalities Press.

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La epopeya se organiza en diez capítulos que recorren un arco completo desde el origen del cosmos hasta las normas que regulan la vida en sociedad. Los primeros cuatro, forman el núcleo de creación: el origen del mundo, el diluvio, la unión primordial y el establecimiento del matrimonio. Los capítulos quinto y sexto, abordan el origen de las plantas medicinales y la llegada de la enfermedad y la muerte. Los tres siguientes, narran el surgimiento de la música, la danza y la metalurgia. Y el décimo, cierra la epopeya con el origen de la escritura y las normas morales que deben regir la vida colectiva.

Sin embargo, Nip su do jip presenta una tensión interesante: su dios creador, Chén Gǔzǐ, aparece rodeado de cortesanos, funcionarios, esposas e hijas de palacio, casi como un emperador celestial al estilo del Jade Emperor de la mitología china. El poema llega a decir: «En el cielo, Chen Guzi, el emperador de las alturas.» Y al describir la moral de la primera generación humana habla de tribunales, impuestos y leyes. Esos elementos revelan capas de época posterior que se fueron incorporando al texto original, lo que hace que, a diferencia de las otras grandes epopeyas, mucho del contenido de Nísū Duójié no pueda considerarse estrictamente como literatura épica Yi de creación primitiva.

La madre de todas las cosas ꀉꉈꑭꆀꃀ Ax hxi xy nip mop (阿黑西尼摩 Āhēi xīnímó)

El nombre lo anuncia desde el primer momento: Ax hxi xy nip mop significa «la madre de todas las cosas». Ax hxi es el nombre del clan; xy nip, un nombre femenino propio; mop, madre. Es la epopeya de creación de los Yi de las montañas Ailao en el sur de Yunnan, y es también, en términos de extensión, la más monumental de todas las que conserva la literatura épica Yi.

Los bimos la guardaron durante generaciones en manuscritos copiados a mano: 53 capítulos y más de 19000 versos en total. Los investigadores consideran que solo los primeros 21 capítulos pertenecen al núcleo original de creación; los demás incorporan contenidos de épocas posteriores. En 1989, Yunnan Nationalities Press publicó en 1990 la edición bilingüe Yi-chino titulada con más de 5000 versos en la versión traducida.

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La obra se organiza en dos partes. La primera, El origen de todas las cosas, con cuatro capítulos: xy nip mop da vida a todo, el origen de la humanidad, la separación del cielo y la tierra y el establecimiento del calendario. La segunda, La formación de la sociedad humana, con seis capítulos: la sequía, el diluvio, el cumpleaños del cielo y la tierra, la longevidad y la muerte, el origen y la evolución del matrimonio y el surgimiento de los rituales funerarios. Una arquitectura que recorre, de principio a fin, el arco completo de la existencia.

Una tradición más grande que cualquier libro

La literatura épica Yi no se agota en estas seis obras. Existen otras epopeyas locales como 俚泼古歌 (Lìpō Gǔgē), del condado de Dàyáo en Chuxiong, o ꈬꉻꑓꃘ Ggu ho nyuo fut (古候 Gǔhòu), de Liangshan en Sichuan, que amplían aún más este patrimonio. Todas narran el origen del cosmos y de la humanidad desde una visión a la vez mítica y colectiva, y muchas preservan además las memorias de las antiguas migraciones del pueblo Yi: los desplazamientos, los encuentros y los conflictos que fueron dando forma a las comunidades que hoy habitan el suroeste de China.

Lo que une a todas estas epopeyas no es solo el tema, sino la función. No eran, ni son, textos para leer en silencio. Son textos para cantar en voz alta, en comunidad, en los momentos en que la vida se detiene y necesita ser reordenada: una boda, un funeral, la primera siembra del año, la construcción de una casa. En esos momentos, el bimo abre la boca y el mundo vuelve a empezar desde el principio.